Lorca en el Espejo

by Martin Letona

Sorprende saber cómo un poeta español se ha afincado en la tradición literaria de los Estados Unidos. Más aún, maravilla saber que la figura de Federico García Lorca se ha mitificado tanto que, como afirma Jonathan Mayhew (Apocryphal Lorca: Translation, Parody, Kitsch, 22), “he has been Americanized beyond recognition, made to serve a variety of domestic interests”.

Parece que la adopción de este hijo postizo se ha salido de control. Solo basta echar una mirada a los trabajos que otros académicos han realizado gracias a que el fantasma de Lorca los poseyó. Esta mirada la realizó Mayhew, en los siguientes términos, de acuerdo a un artículo publicado en The Chicago Blog, que explora los orígenes de su libro Apocryphal Lorca:

 

“The idea of apocrypha soon became central to this project: Robert Creeley's 1952 poem "After Lorca" was not based on any extant Lorca poem, anticipating Spicer's later project. I looked at Paul Blackburn's posthumously published Lorca/Blackburn and noticed that he had translated songs from the popular tradition that were not written by Lorca at all. And then there were Koch's "South American Poets." Conversations about Koch with his long-time assistant, the poet Jordan Davis, confirmed my intuition Koch might have been parodying Lorca's duende with the concept of the hasos”.

 

Si ellos estaban haciendo referencia al Lorca norteamericanizado, me pregunto cuánto de la esencia del lenguaje del Lorca español sobrevive en las incontables traducciones que se han hecho como homenaje a sus textos. Peor aún, me pregunto cuánta de esta reconstrucción de la obra del poeta es ahora la vara con la que se mide al resto de poetas hispanos y latinos para sopesar su calidad literaria. Me pregunto si -en un mundo imposible- Lorca lograría llenas los mismos zapatos que su mítica figura calza hoy.

Mayhew sospecha que no porque los norteamericanos se han encargado de impregnarle sus propios cánones estéticos y lo han dotado de la esencia cultural norteamericana, sin importar que él fuera ibérico... y, posiblemente, poco o nada compartía la forma de pensar de sus vecinos.

Es curioso cómo, cuando construimos a nuestros héroes somos capaces de ubicarlos en medio de situaciones trascendentales para nuestras vidas. A veces, incluso los dotamos de habilidades sobrehumanas y los convertimos en profetas de nuestras desgracias. Nos robamos sus idealismos y reconstruimos el sentido de sus palabras para  justificar nuestros propios usos domésticos, como les nombra Mayhew. El literato, por cierto, llama nuestra atención al respecto sobre la traducción (2008) de Poeta en Nueva York, hecha por Mark Statman y Pablo Medina, quienes sitúan su libro en el contexto de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

 

Para Brandon Holmquest esta reconfiguración de un personaje como Lorca en medio del contexto no sólo cultural sino político-social de Estados Unidos, es el resultado de “the uses, abuses and consequences (intended and otherwise) of the practice of translation”. Así lo reseña Holmquest en su artículo Lorca Party! starring a book review and a translation, públicado en el blog Calque. 

Volviendo a Mayhew, cuando los artistas, no sólo los literarios, hablan de la España que Lorca ha representado desde que pisó suelo estadounidense, también hablan de la función reflexiva que este país les ha brindado y desde la cual reafirman su propia identidad cultural. Así se explica este apoderamiento de la imagen de un poeta como Lorca, moldeado a imagen  y semejanza de los norteamericanos -un país vasto en mezclas sociales y culturales- y que siempre ha propugnado por tener una identidad propia, aunque esto implique mamar de los pechos de la tía patria: España. 

“My intuition,” dice Mayhew, “is that Lorca’s embodiment of Spanish cultural exceptionalism, far from being an obstacle, made him all the more useful to American poets (…), he could satisfy the American hunger for cultural difference…” .

En ese sentido, Lorca se convierte, por razones circunstanciales, en el ícono del multiculturalismo y ese diálogo entre las culturas que posibilita el encuentro entre las diferencias grupales y las afinidades individuales. ¿Me pregunto qué diría Lorca de saberse la chispa de tanta dialéctica?

Mari GomezComment