Big Brother en La Frontera

by Martín Letona

La frontera de El Paso es parte de un experimento tecnológico y social en el que se busca evaluar cómo sería el comportamiento de los agentes de la Patrulla Fronteriza si éstos portan videocámaras que registren sus actuaciones cuando interactúen con inmigrantes que hayan cruzado la frontera de forma ilegal.


Los Agentes de la Patrulla Fronteriza utilizarán cámaras corporales durante sus recorridos de vigilancia, como parte de un programa piloto que busca mitigar las críticas sobre el uso excesivo de la fuerza al momento de realizar arrestos.


Según registros de agencias gubernamentales, el menos 39 personas han muerto y decenas han resultado gravemente heridas desde enero de 2010 en los encuentros con CBP, la agencia de seguridad interna más numerosa del país.


Entre estos casos, se recuerda el de Sergio Adrián Hernández Huereca, un menor juarense de 15 años, quien pereció de un disparo en la cabeza luego que presuntamente lanzara piedras a un oficial de la Patrulla Fronteriza que intentaba arrestar a un grupo de inmigrantes.


La portación de estos aparatos abre todo un ramillete de posibles escenarios para los que aún se tienen más dudas que certezas.


Las organizaciones defensoras de los derechos humanos celebran el uso de estos aparatos pues sugieren que las cámaras pueden cambiar el comportamiento tanto de la policía como de los ciudadanos que sean grabados en ellas.


Sin duda esto podría hacer más fácil el trabajo de los abogados dedicados a daños y perjuicios cuando lleven los casos a los tribunales. Incluso, la Unión de Libertades Civiles estadounidense, dice que la responsabilidad policial saldrá beneficiada con otra nueva capa de registros públicos.


Aunque no se tienen datos concluyentes, el Departamento de Justicia, que supervisa a los 63 departamentos de policía que, en la actualidad, usan cámaras corporales, aseguran que esta tecnología tiene el potencial de "promover la sensación de legitimidad y de justicia en los procedimientos" en las interacciones entre los ciudadanos y las fuerzas de la ley.


No obstante, el uso generalizado de cámaras genera preguntas sobre cuándo y cómo se divulgan públicamente las imágenes, cómo serán almacenados y protegidos estos archivos de los hackers.


Otro punto que salta al ruedo es cómo se manejará esta portación sin violar la leyes estatales específicas a cada segmento fronterizo. 


Volviendo al ejemplo policial, en Oregon, la ley del estado exige una notificación previa antes de realizarse una grabación.


En todo esto, ¿qué lugar ocupa la privacidad personal? 


Bajo las leyes federales y de Texas, una persona puede –ordinariamente- grabar una conversación si al menos una de las partes consiente; la otra parte no necesita conocer que la grabación ocurre.


Por ejemplo, es legal grabarse a sí mismo durante la realización de una conversación telefónica con otra persona sin notificarle. Sin embargo, no es legal que un esposo o esposa grabe las conversaciones de su pareja aunque estas ocurran en el teléfono de la residencia de ambos, sin importar si la pareja conversa con su amante. Es necesario tener el consentimiento de ambos para no caer en la ilegalidad.


Si en esta segunda de evaluación se concluye que la frontera estará mejor protegida por la portación de estas cámaras corporales, sin duda habrá que generar un diálogo en el que se reevalúe la aplicabilidad de la ley y la protección de los derechos humanos, no solo de los migrantes sino de los fronterizos en general.

Mari GomezComment